Es increíble como una simple frase puede desatar un imparable torbellino de pensamientos que giran sin parar en torno a ella: “Deja de disculparte por sentir” susurró mientras me abrazaba, y yo me desmoronaba en ese refugio de músculo y calor. Y Dios, ¿por qué siempre debía disculparme contigo? Si salía con amigos, perdón. Si te exigía amor, perdón. Si te decía que no me gustaba cómo me hablabas, perdón. Si me herías, perdón. Si me enojaba o me dolía, perdón. Si te amaba, perdón. Si te decía que me iba, perdón. Si suplicaba que te quedaras, perdón. ¿Por qué ahora debo disculparme por seguir adelante? Si, me dijiste que me amabas más de una vez. Pero cuando te tuviste que jugar por lo nuestro ¿qué hiciste? No hiciste nada. Te quedaste en tu cómodo pedestal, como un ídolo adorado por esta pobre, pobre idiota. Y si, tienes mil excusas. Y he ahí el problema. Jamás fui suficiente para ti, para que te arriesgues. Y yo perdí. Perdí casi todo. Entonces, ¿es mí culpa querer borrarte de mí piel, de una vez y para siempre? Me dijiste que nunca me darías lo que quería. Me viste quebrarme tantas veces, implorando que te quedes, que no me dejes, que regreses. ¿Y ahora soy el villano de tu cuento porque dejé de buscar príncipes, y me fuí con el dragón? No, no lo siento. Cómo decido arreglar este caos no es ni tu problema, ni tu decisión. Yo no fuí quien te rompió el corazón. Perdiste ese lugar porque no quisiste pelear, porque creíste que te adoraría siempre. Pero este es mí templo, y ya me harté de ser devota de un Dios omnipotente, que decide hacer la vista gorda mientras su gente se rompe, se muere. Basta de ídolos falsos. De falsos profetas. Y no, no me culpes si me fuí, si me entregué. Porque él me proclamó su diosa, y yo decidí vivir junto a él como una simple mortal. Y no, no se quemó la piel. Fuí yo quien ardió contra él. Así que sí, si era fácil. No me amaste lo suficiente, no te arriesgaste por mí amor. Y por eso, ya no puedo pedirte perdón.
9 de diciembre de 2025
3 de noviembre de 2025
Adiós mi amor.
Suena el despertador. Rutina. Despertar, trabajar, descansar. Vuelta a empezar. Gira la rueda, sin parar. Ya no puedo salir, ¿dónde estás? Ya no quedan príncipes para venirme a salvar. Ni siquiera un lacayo que quiera dar una pizca de color a esta triste realidad. ¿Cómo me aferro a tí, moralmente gris? Antagonista, antihéroe, justiciero. Igual, opuesto. Blanco, negro. Sí, no. Derecho, revés. Uno, dos, tres. La posibilidad se fué. ¿Lo fue? ¿Existió alguna vez esa chance? En el fondo, solo eran delirios de una mente vivaz, alimentados por un fuego crepitante. Nada sólido se desmorona tan rápido. Solo un castillo sin fundamento, sin fundación. Hecho de nubes, de promesas, solo una ilusión. Al fin y al cabo, ya de nada sirve el amor. Me desperté del último sueño. Ahora, cuando duermo, todo es negro. Y en la oscuridad, lloro, sufro, me pregunto. ¿A dónde van a morir los sueños perdidos? ¿Será en el mismo lugar que las promesas sin cumplir? ¿Las declaraciones sin decir? Tal vez entre todos ríen, tal vez entre todos lloran. O simplemente existen, olvidados en el rincón más triste de las almas rotas. Creo que por fin me llegó la adultez. Se acabaron las chances, se acabaron las posibilidades. No hay más tiempo para perder. Cayó el último grano de arena, murió la última llama de esperanza. Se agotó la inspiración. Ya no hay romance, aventura, misterio, o amor. Murió la imaginación. Murió el sueño de tú y yo. Murieron las palabras de este escritor. Y no, no es otra de mis muertes milagrosas, que incluyen resurrección. Ni otra de esas metáforas dónde solo murió un pésimo intento de historia de amor. No es un truco de magia, ni de escapismo. Y si lo es, es de aquellos que no salen bien. Que terminan con una muerte, y el público aplaudiendo de pie sin entender. No hay más intriga, ni escenas de acción. No hay más placer, éxtasis, ninguna sensación. Tu nombre, en poesía o hecho canción. O dicho entre besos, jadeos y un desborde de pasión. Que en paz descanse finalmente este sueño, y tú, mi más grande amor. Ahora le toca a la próxima generación. Me despido de tí, mi alma, mi musa, mi inspiración. Ojalá en otro universo, nuestra historia termine mejor.
30 de octubre de 2024
Vertedero de canciones
Tantas cosas que te quiero decir, pero me tengo que callar. Tantas cosas que quiero compartir, pero tengo que olvidar. Como detesto tener que seguir estas malditas reglas. Estoy harto de vivir en un mundo donde querer no está permitido. Donde amar es un pecado, y el juego lo gana quien menos ha sentido. ¿Cómo terminamos en esta encrucijada? Dioses, como quiero cometer este delito. Pero al mismo tiempo, tampoco quisiera que salieras huyendo aterrorizado, cual gacela que salta lejos de las garras del guepardo. Por una vez quisiera dejar de ser el gato, y ser el ratón. Convertirme en tu más grande obsesión. Que me des caza, que me devores por completo. Pero no, estamos en este desastre. Sin poder tomar el riesgo, incluso sabiendo todo lo que podría ganarse. Y me pregunto, ¿cómo lo digo? o ¿cómo te explico? Me siento exagerado, pero al menos creo que no he caído enamorado. Pero si, si amo la idea de tí. Lo que representas para mí. Las posibilidades, ese potencial sin explorar. Todo lo que encontré, sin siquiera haberme atrevido a buscar. Preguntandome si sin querer te invoqué, que encontré lo que Barilari cantó aquella vez, “el hechizo ideal, que junte los sueños con la realidad”. Pero no, por las noches no siento tu calor, y aunque escapaste de mis sueños, volviste a ellos, y ya no te tengo. La cama está fría como la tumba de mis sentimientos sin sentido. De mi amor por este cajón vacío en el que sigo acumulando escritos de amor, y alguna que otra canción. Si, Katy Perry tenía razón “En otra vida, yo sería tu chica”. Pero no, no lo soy. Y es probable que nunca lo sea. ¿Por qué será que, aún así, me regocijo en esta condena? Si, tal vez nos quedó pendiente una noche desesperada y violenta, sin nada más que el cuerpo del otro y las sábanas para cubrirnos de la vergüenza. Besarnos la noche entera. Definitivamente sí, me enamoré de esta vaga idea de tí, y me quedé aquí. “Ahora que te fuiste, soy yo quien se desangra. Te llevaste una parte de mi, y ahora con suerte respiro” cito esa canción de From Ashes to New, siendo uno de nuestros lazos más fuertes esta música, la droga alternativa que ya se nos termina. Solo me queda decirte, ideal de amor y libertad, es que podría haberte amado como a nadie más. No habrías estado solo, nunca más. Pero el destino… el destino tiene otros planes. Y aunque duela, y debería cerrar está herida, seguiré sangrando, anestesiado. Y si esta droga también te mata, “entonces estamos a mano”.
16 de octubre de 2024
Desde la hoguera
¿Y si en verdad yo soy el monstruo? Tal vez sea hora de admitirlo si, al fin y al cabo, te habrás ido antes que dicten la sentencia. ¡Bruja! Destacan los gritos de una mujer entre la turba enardecida. Sabe que su esposo no gritó lo mismo aquella noche. Pero claro, es más fácil pintar de villana a la vecina y que el infiel sea una mera víctima. ¡Bruja! Exclama el hombre que perdió en su propio juego, cuando le advertí desde el principio que no era más que una distracción. Pobre iluso, ¿qué clase de cuento se inventó? ¡Bruja! Si, ahí está mi vieja amiga, que creyó en la palabra de otros antes que la mía. Suspiro largamente, pero manteniendo mi expresión de triunfo. Si supieras la verdad, tal vez estarías aquí en primera fila, esperando tu venganza, mi ejecución. Tal vez sea justo confesarte que jugué contigo al amor. Te mostré mi corazón, pero nunca te dije que ya había un amo y señor. Que sus palabras son la ley, y su voluntad es mi religión. Debí haberte quebrado para por fin cerrar mi pacto con el diablo. Sacrificar tu corazón para adquirir el poder de un dios, matarte sin compasión. Acabar con tu vida para entonces, salvar la mía. ¡Bruja! Pero no. ¿Por qué? No debería ser tan difícil romper un corazón, quebrar un alma y ver su cuerpo agonizar. Tuve miedo de no poderte quebrar, o incluso, tenía miedo de verte sangrar. Quise protegerte. Te menti en cada esquina. Te dije todo lo que sabía que querías. Fui la perfección que nunca olvidarías. Y es esta salvaje contienda de la que ni siquiera sabías, me hiciste gritar tu nombre, dulce condena, viendo con deleite como el placer me poseía, en represalia por todas las brujas que habían caído ante la injusticia. Casi caigo en tus mentiras, y me pregunto si te habrás creído las mías. Te veo huir con la mirada perdida, ajeno a la conmoción. No es la primera vez que alguien muere, y tal vez no tienes idea que soy yo. Habría sido más fácil matarte, pero no tuve el valor. Pero lo quise, lo anhele, lo deseé más que a tus ojos, que aún no me decido de qué color son. Y al final, estoy aquí en esta hoguera, ardiendo por un crímen que no tuve el valor de cometer. Si salvar tu vida a costa de la mía valió la pena, es algo que decidiré después. Porque sí, si soy una bruja. Y no, las llamas del mismísimo infierno no podrían quemarme. Miro firme a la turba mientras mi vestido se convierte en ceniza, y tu mirada se cruza con la mía. Quisieras detener esta locura, pero ya es demasiado tarde. Río desquiciada, desapareciendo entre las sombras. La multitud suelta un suspiro. ¿Y la bruja? Se debaten si morí, o si era un espectro. Pobres ilusos, no son los primeros en tratar de matarme, y mentiría si dijera que este encuentro es más que eso. Pero los versos sonarían vacíos. Mentirnos hizo todo más sencillo. Solo espero no volver a verte. Ni en esta vida, ni en la siguiente.
8 de octubre de 2024
Horrocrux
Era fácil, demasiado fácil. Tanto, que hasta un niño se hubiera percatado de cómo debía llevarse la situación. Pero tú no. Casi que ya no era la de antes. Apenas recordaba lo que era tener fe, esperanza. Creer que, algún día, los estereotipos se romperían. Que alguien me vería a mí, y no a este desastre en que me convertí. Caí en tus ojos indefinidos, en tu risa musical, ignorando el sinfín de cosas que podían no resultar. Qué peligrosa esa química instantánea, esa sonrisa. El haberse tomado tanto tiempo para intentar. Aguantar esa intriga, ese anhelo surreal, hasta que ya no pudimos más. Las palabras ya no bastaban, el tiempo se acababa. No quedaba más que actuar, y caí en esos besos sin final que recorrieron cada parte de mí que había olvidado que existía. Cada fibra de mi ser que había permanecido dormida. Un susurro, un suspiro. Grité tu nombre como si siempre lo hubiese sabido, aferrándome a la cama en vano, porque me perdí en aquel orgasmo. Como si así el destino lo hubiese querido, planeado. Entonces, el veneno de siempre. Las palabras que ya había escuchado más de una vez, y no eran más que simples mentiras, una mera cortesía. ¿Por qué algo tan mortal es siempre suave como la miel? Y me olvidé de esta condena, de esta maldición. Que sin importar cuándo, ni por qué, podría tener a cualquiera, pero a ninguno a la vez. ¿Que acaso uno nunca se cansa de esperar, de creer, de soñar? ¿Que algún día las cosas serán al revés? ¡Pero qué estúpida fui otra vez! Es como si él fuera todos, y todos fuesen él a la vez. La misma decepción otra vez, pero de la boca de alguien que nunca fué. ¿Cuántos años pasarán para que deje de creer que todas estas historias no van a terminar igual? Un recuerdo, eso quería nada más. Algún absurdo, simple consuelo, para intentar sobrellevar esta vida de soledad. Cuanto más bajo la barra, más me logran desalentar. ¿Por qué no consigo jugar este juego y devolver con más fuerza el puñal? ¿Cuántas veces más me van a matar? No sé si es tu culpa, tal vez este corazón ya no podía soportar una herida más. La gota, de un momento a otro, echó abajo el vaso. El gato le ganó al ratón. La luz se apagó, la puerta se cerró. La droga alternativa se terminó. El infierno se desató durante el ocaso. Por un momento escaso, recuperé la fe en el ser humano. Pero no, este no es ese cuento. Es otra mentira en la que casi me encierro. Es otra vía de escape que fallé en encontrar. Tal vez deba admitirlo. Mi destino, es esta soledad. Y tal vez sea hora, de que vuelva a jugar, pues mi puntería es tan buena, que podría tirar a matar. ¡Pero qué desperdicio! Si siempre fuí mejor para amar.
2 de febrero de 2023
Té de medianoche
Su perfume se impregnó en mi mejilla, como una caricia, como una canción. Un suspiro. Volvimos a esta triste historia de amor. ¿Cómo puede ser que con tan poco, se desate un torbellino en este mar de desastre y desesperación? Un gesto, una risa. Su aroma. Como un té de manzanilla a la medianoche, contemplando las estrellas que nunca contaremos juntos. Como un café en la mañana, después de una noche de besos interminable que nunca tendremos. O un plato de tu comida favorita en un día estresante, que jamás compartiremos. Tu voz en mi oído, susurrando que ya no te puedes detener. Sí, huele como la vida que nunca vamos a tener. A este amor imposible, que solo siento yo. ¿Cómo te arranco, cómo te olvido? ¿Qué hago para dejar de sentir todo lo que siento? ¡Basta! No lo puedo soportar. No me puedo seguir mintiendo, y ya no te puedo intentar odiar. ¿Debo simplemente convivir con esto? ¿Aceptar este sentimiento no correspondido, y seguir viéndote desde lejos? Conformarme con esa sonrisa atolondrada, sabiendo que nunca seré la razón de ella. Recordando cómo se sienten tus besos, tus abrazos. Porque nunca volveremos a estrecharnos. Amantes de estrella cruzada, ¡oh infortunio y desdicha! Otro atardecer rojo del que nunca formaremos parte. Odio, romance, dolor. En este punto, el sentido y el rumbo se han perdido por completo, y mi mente baila alrededor de sensaciones que no puedo terminar de describir, cómo este dolor en el pecho que no dejo de sentir. El llanto de frustración que lleva ahogado desde la tarde. Parece a propósito. Yo más te amo, tú te vuelves más indiferente. Pronto parecerá que no soy más que una sombra parlante. Un alma en pena, rota. Caminando por el mundo como si fuera poca cosa, y nada llamara mi atención. Porque en algún punto, todo perderá su color. ¿Volveré a ser capaz de sentir amor? Sí, esta escala de grises que ha teñido mi mundo es temporal. Pronto, todo volverá a ser normal. Llevo más de un año conviviendo con este sentimiento, pero aún no me logro acostumbrar. Y sé que tal vez nunca te pueda olvidar. Más solo me queda esperar, e intentar sobrevivir un día, una noche más. Tal vez así, algún día, pueda sobreponerme a estar eterna soledad.
7 de enero de 2023
Brandy Alexander
Suena una banda de jazz en un pintoresco bar retro, diferente a los demás. Ya vengo seguido, y saludo como uno de los pocos frecuentes que hay. Una mirada, seguida de una sonrisa instantánea. Un reproche, porque no vengo desde hace bastante. Lo de siempre, al igual que lo que pido, aunque acabas sirviéndome lo que te viene en gana, consiguiendo despertar todos mis sentidos en el primer sorbo. Te observo verter licores caros en la coctelera y batirlos, sin prestarle atención al contenido, viendo el cuidado y la dedicación que pones en cada acción, movimiento y medida. En ese pequeño detalle, una cucharada de canela. Ojalá a mí me bstieras así de fuerte. Me pasas mí cóctel favorito con una sonrisa, un Brandy Alexander que más que una bebida, es un postre, una delicia. Una noche de pasión lenta, llena de caricias a la luz de las velas. Un genuino placer que se desliza por mí garganta. Suspiro, con una sonrisa perversa dibujada en mí rostro, que ya no intento esconder detrás de la copa, y que ya no puedes fingir que no ves. Me imagino en la cama solo usando tu corbata, y tu voz diciendo mí nombre. Entran más clientes, se rompe el contacto visual, se termina la fantasía. Me pregunto si has fantaseado tanto como yo. En fin, vuelvo mí atención a la conversación trivial con mis amigos. Bueno, una parte. La otra, te mira ir y venir de la cocina a la barra, y seguir preparando bebidas con paciencia y dedicación. Siento un cosquilleo, ya empieza a hacer efecto el alcohol. Quiero otro de esos. Cómo quisiera que la noche terminara con nosotros en algún rincón. Se te escapa un comentario inocente, y todo lo que dices, lo respondo con una insinuación. El color ataca tus mejillas, sonríes avergonzado, y tus palabras me piden que pare, pero tus ojos me dicen que no me detenga nunca. Que te gusta, que te encanta. Que en otras circunstancias, dejarías que te mate en una cama. El último sorbo del segundo cóctel me lleva más lejos, pasas por detrás mío y ya imagino tu aliento en mí cuello, tus dientes sobre mí hombro. Sacudo la cabeza, intentando recuperar la compostura y sobreponerme al alcohol. El tercer trago fue lo que me asesinó. Los comentarios son más picantes, pero el bar ya empieza a cerrar. En unos minutos, tu turno va a terminar. Suspiro, muerta mí infantil ensoñación. Pago la cuenta y me despido con un abrazo, que no puede disimular lo mucho que desearía poder recorrerte, explorarte completo. Y una vez que salgo del bar, todo vuelve a la normalidad. A mis problemas, a la realidad. Sé que sales, y vas derecho a casa para ver a tu chica, que seguramente te extraña. Pero está bien así. Es suficiente verte sonreír del otro lado de la barra. No puedo tenerte, eso lo sé, y estoy segura de que jamás lo haré. No estamos destinados a caer en esta tentación, pero si a reírnos de ella, y fantasear con esa noche hipotética. Porque me hace feliz jugar este juego, actuar este papel. Pero si algún día hubiese una posibilidad, saldría huyendo. ¡Qué miedo arriesgarse a querer! Me pidieron que me admita a mí misma lo que siento, y eso estoy haciendo. Me gustas, no hay dudas. Pero donde estás. De tu lado, intocable, inalcanzable. Y yo del mío. Sola, detrás de un Brandy Alexander.
1 de noviembre de 2022
Amor y muerte
En este punto de inflexión, en este quiebre de algo irrompible. En este vertiginoso viaje a ningún lugar. A esta eterna conclusión sin cierre. A la hipótesis inconclusa. Al concierto de apertura de todas las cosas que te quiero decir, y nunca serán más que burdas rimas que no tienen sentido, ni ritmo, ni canción. A todos los besos que te robé en mi cabeza, pero de los que nunca sabrás. A la noche increíble que acabo de imaginar, pero que no será nunca más que eso. Un sueño, una ilusión. Una terrible decepción. Una estela de luz, comparada con el cegador brillo del sol. Una pérdida de tiempo, una nimiedad. Un riesgo que jamás pudimos tomar. Una declaración de amor que nadie dijo, ni nadie escuchó. Una llave que no abre ninguna puerta. La misma historia de siempre. Otra estúpida canción de desamor. El círculo vicioso entre los dos. La vida, la muerte. El vino, el alcohol. Tus manos recorriendo el diapasón, intérprete de una música sin emoción. Instrumento de perdición. Arma mortal, poesía de destrucción masiva. ¿Por qué me rompes el corazón con tu mera existencia? ¿Por qué me hiere solo escucharte respirar? Saber que existes, es una tortura. No para mí, si no para mi propia miseria, mí deprimente final. Abriendo mis venas en la tina del baño en la habitación de hotel que reservamos la noche anterior. Porque no soporto esta tristeza, no soporto esta soledad. Que te hayas ido, huido sin decir nada más. Ya no puedo tolerar la locura que me orilla a cometer un pecado capital. A abrir mis venas, dejarme ir, dejarme morir. Para salir caminando por la puerta después de haberme mutilado a mí mismo en esta escena. Porque sacarte, implica sacarme la piel, el corazón. Te tengo tan grabado, que ya no puedo más. Estoy tan muerto en vida sin tu sincero cariño, que ya ni me vale seguir sintiendo todo este amor sin corresponder, este mundo del que me hablaste, pero que nunca logramos conocer. Aquí mueren todas las sensaciones que nunca volveremos a tocar. La pasión, el desenfreno. Las palabras, los acordes. Le doy un punto final a esa novela que jamás empecé a escribir. Y a este amor, que jamás te di. A lo mucho que me desvivo, y que ahora, he muerto por ti.
16 de octubre de 2022
Mercy Mirror - Within Temptation (traducción)
Estás en mi sangre, de la cuna a la tumba
No me gusta penar en los trozos
O en las grietas y quiebres que nos quedan
Si pudiera respirar, te pediría
Que veas en mi Espejo de Piedad
Te necesito más de lo que creí
Que veas en mi Espejo de Piedad
Porque aún no estoy lista para dejarte ir
Ahorá se, ahora sé
No estoy lista para dejarte ir
Ahorá se, ahora sé
No estoy lista para dejarte ir
Oh, cariño
No estoy lista para dejarte ir
Oh, cariño
Mi corazón, como un planeta olvidado por el sol
Ahora donde? Orbitando en la luz que perdí
Más que palabras, el silencio enseña
Como ver y sentir lo real
Cuando la luz del sol toca mi alma
Así que mira en mi Espejo de Piedad
Te necesito más de lo que creí
Así que mira en mi Espejo de Piedad
Porque aún no estoy lista para dejarte ir
Ahorá se, ahora sé
No estoy lista para dejarte ir
Ahorá se, ahora sé
No estoy lista para dejarte ir
Es un juego perverso el de la vida
Como da y te vuelve a quitar
Sin dar la vuelta, tocando tierra
Lo que tuvimos fué más de lo que pensé
Si pudiera, te abrazaría, te abrazaría
Y ve en mi Espejo de Piedad
Te necesito más de lo que creí
Y ve en mi Espejo de Piedad
Porque aún no estoy lista para dejarte ir
Ahorá se, ahora sé
No estoy lista para dejarte ir
Ahorá se, ahora sé
No estoy lista para dejarte ir
Oh, cariño
No estoy lista para dejarte ir
3 de mayo de 2022
Things I'll Never Say - Avril Lavigne
Estoy peleando con mi cabello,
estirándome la ropa.
Intento mantener la calma,
aunque sé que se ve.
Me miro los pies,
mis mejillas se sonrojan.
Busco las palabras dentro de mi cabeza.
Porque estoy de los nervios,
intentando ser perfecta.
Porque sé que lo vales,
Tú lo vales.
Si.
Si pudiera decir lo que quiero decir,
te diría que quiero volar tu cabeza,
estar contigo cada noche.
¿Estoy aferrándome muy fuerte?
Si pudiera decir lo que quiero ver,
quisiera verte bajar,
ponerte de rodillas.
¡Cásate conmigo hoy!
Creo que estoy soñando de más,
con las cosas que nunca diré.
No me hace ningún bien,
es solo una pérdida de tiempo.
¿De qué te sirve a tí,
lo que está en mi cabeza?
Y si no va a salir,
no nos iremos a ningún lugar
¿Por qué no puedo decirte que me importas?
Porque estoy de los nervios,
intentando ser perfecta.
Porque sé que lo vales,
Tú lo vales.
Si.
Si pudiera decir lo que quiero decir,
te diría que quiero volar tu cabeza,
estar contigo cada noche.
¿Estoy aferrándome muy fuerte?
Si pudiera decir lo que quiero ver,
quisiera verte bajar,
ponerte de rodillas.
¡Cásate conmigo hoy!
Creo que estoy soñando de más,
con las cosas que nunca diré.
¿Que está mal con mi boca?
Las palabras se siguen perdiendo.
Tartamudeo, doy traspiés.
Como si no tuviera nada que decir.
Porque estoy de los nervios,
intentando ser perfecta.
Porque sé que lo vales,
Tú lo vales.
Si.
Creo que estoy soñando de más,
con las cosas que nunca diré.
Si pudiera decir lo que quiero decir,
te diría que quiero volar tu cabeza,
estar contigo cada noche.
¿Estoy aferrándome muy fuerte?
Si pudiera decir lo que quiero ver,
quisiera verte bajar,
ponerte de rodillas.
¡Cásate conmigo hoy!
Creo que estoy soñando de más,
con las cosas que nunca diré.
Estas cosas que nunca diré.
27 de marzo de 2022
Star-crossed lovers.
Every song has your name for a title, and all the lyrics talk about this star-crossed love. Still, no melody makes me as weak to my knees as the sweet sound of your laughter, and no singer can match the way you make me feel with your voice in my ear. Nothing pains as much as your absence when I wake up, looking for your pale green eyes. So I lay on my back, just staring at the darkened sky, as the night fades away. Like if between a few clouds, I could find the secret, a key that would open for me the door to your heart. But all I can see is this crymson wounded sky, the red light of the sun bleeding, like my broken heart. And as days pass by, my love only grows. Even though I know this love story doesn’t have a happy ending to look forward to. My only consolation would be those wonderful memories, of your gaze, your kiss, your touch. And maybe, just maybe, they would be enough to survive, for another day, and for another night.
Las canciones ahora llevan tu nombre por título, y las letras solo hablan de este trágico romance. Aun así, no hay melodía que me debilite tanto las rodillas como el dulce sonido de tu risa, y ni el más aclamado de los cantantes puede competir con tu voz cuando susurras en mi oído. Nada duele más que tu ausencia cuando me despierto, en busca de tus ojos color verde pálido. Así que me recuesto sobre mi espalda, mirando al cielo oscurecido mientras la noche da paso al amanecer. Como si, entre lasnubes, pudiera encontrar el secreto, o la ubicación de la llave que me abriera las puertas de tu corazón. Pero solo puedo ver este cielo con una herida carmesí, desangrándose en los rojos rayos del sol, como mi pobre corazón. Y mientras pasan los días, mi amor solo se hace más fuerte. Incluso si se que esta historia de amor no tendrá un final feliz. Mí único consuelo serán estos maravillosos momentos de tu mirada, tus besos, tus caricias. Y tal vez, solo tal vez, eso sea suficiente para sobrevivir a otro día, a una noche más.
24 de septiembre de 2021
Verdugo de mis sueños.
¿Por qué será que es tan difícil ver al tiempo marchar? Saber cómo pierdo todo en este juego de azar. Tengo claro que estás lejos, y que no te puedo tener. Pero te siento cerca, tan cerca, que casi te puedo tocar. No sé a qué estamos esperando para terminar con esta farsa, con esta agonía que nos va matando día tras día. Ya basta, tenemos que parar. O todo este deseo, y estas ganas nos van a matar. Pasan las horas, y mi anhelo solo crece, ya no puedo ver la hora en la que pueda tenerte. Recostarme en tu cama, mirarte de frente, moverme gritando tu nombre. Pensar en todas las cosas que quiero decirte, pero voy a callarme. En todo lo que siento, pero me guardo, presa del miedo de que no sientas lo mismo. Que se termine este sueño que es tu boca, el pecado que es tu piel. Aunque te cometería mil veces más, nada me podría parar. Ni siquiera el miedo a la condena de muerte, tortura y pena, ni al mismísimo infierno en que pudiera caer. Al fin y al cabo, eres mi única adicción, mi única obsesión. No sé por qué quise olvidarte, si no puedo arrancarte, no puedo sacarte. Estás grabado en mi mente, grabado en mi carne. Tu nombre acecha mis sueños, cual pesadilla recurrente. Me despierto y miro el techo, sola en mi cuarto, preguntándome si se detendría si estuvieras a mi lado. Mi primer impulso es llamarte, pero sé lo que vas a decir. Que me deje de dramas, si no podemos acortar esta distancia, que no vas a hacer promesas si no podés cumplirlas. Pero, sin ser nada, me das todo, más no te puedo pedir. Porque en este infierno, mi único tormento es no tenerte junto a mí. Qué calamidad, más que triste es estar en este plano sin poderte probar. Sintiendo que el mundo y esta soledad se han llevado mi cordura, la poca que me quedaba antes de cometer esta locura. De enamorarme de tí, que no eres más que un sueño. De mi imaginación, otro tormento. Pero el más hermoso de todos los verdugos que he tenido en este cuento, y aunque seas un mero sueño, un personaje que yo sola me invento, para sobrevivir en mi propia historia y a todas las demás. A esta mentira literaria que yo misma me conté. A este crimen pasional que pronto he de cometer. Porque si yo no te tengo, nadie te va a tener. Aunque seas solo un sueño, y no haya nada que hacer.
30 de agosto de 2021
Crushcrushcrush - Paramore (traducción).
Tengo muchas cosas que decirte
Sí, tengo mucho para decir
Noto que tus ojos están siempre sobre mi
Manteniéndolos aquí
Y eso no tiene ningún sentido
Se grabaron sobre tu boca,
Dibujaron la verdad con sus mentiras
Tus pequeños espías.
Se grabaron sobre tu boca,
Dibujaron la verdad con sus mentiras
Tus pequeños espías.
Crush
Crush
Crush
Nada se compara a una noche tranquila solos,
Solo uno, nosotros dos, contando con el otro
Eso nunca pasará
He de estar soñando otra vez
Que somos más que... esto.
Si quieres que esto sea un juego,
Bien, ven, entonces, vamos a jugar
Porque prefiero una vida pretendiendo
Que tener que olvidarte siquiera un momento
Se grabaron sobre tu boca,
Dibujaron la verdad con sus mentiras
Tus pequeños espías.
Se grabaron sobre tu boca,
Dibujaron la verdad con sus mentiras
Tus pequeños espías.
Crush
Crush
Crush
Nada se compara a una noche tranquila solos,
Solo uno, nosotros dos, contando con el otro
Eso nunca pasará
He de estar soñando otra vez
Que somos más que... esto.
Rock and roll, baby
¿Acaso no sabes que ahora estamos solos?
Necesito algo sobre lo que cantar
Rock and roll, hey!
¿Acaso no sabes, cariño, que ahora estamos solos?
Necesito algo sobre lo que cantar
Rock and roll, hey!
¿Acaso no sabes, cariño, que ahora estamos solos?
¡Dame algo sobre lo que cantar!
Nada se compara a una noche tranquila solos,
Solo uno, nosotros dos, contando con el otro
Eso nunca pasará
He de estar soñando otra vez
Que somos más que... esto.
Nada se compara a una noche tranquila solos,
Solo uno, nosotros dos, contando con el otro
Eso nunca pasará
He de estar soñando otra vez
Que somos más que...
Más que solo esto.
31 de julio de 2021
Un último adiós.
¿A dónde van todas las promesas que dejamos sin cumplir? ¿Dónde quedan guardados los sentimientos que quisimos reprimir? ¿En qué instante es que se esfumó todo aquello que una vez planeamos hacer? La vida que imaginamos, los castillos que construimos en el aire, no eran más que el humo de una chimenea en invierno, algo temporal. Con fecha de caducidad, fácil de descartar. El cielo se nubló, la tormenta se desató. ¿Por qué, salidas de tu boca, las mentiras suenan mejor? Y su melodía me envuelve poco a poco, conforme tus dedos tocan las cuerdas, y tus manos recorren el diapasón de este instrumento de perdición. Mío, pecado capital. ¿Por qué nos tuvimos que encontrar? Dulce es el néctar de tu tentación, y amargo el sabor de mi derrota ante tí, porque ya no puedo resistir. He sido vencido en mi propio juego, que cruel el destino al poner en mi camino está trama tan enredada. Ahora necesito tenerte otra vez, y el anhelo no me deja conciliar el sueño. Deseo saborear cada instante, sentir cada roce de tu piel sobre la mía. Respirar aquel veneno que es tu aroma, tu perfume embriagador, que de a poco, me asesina. Ver la curva de tu sonrisa y tu mirada penetrante, amenazando con ver más allá de todo lo que quiero ocultar. Quiero amarte esta noche, para no tener que amarte nunca más. Quiero que nos perdamos en este encuentro, para no volver a olvidar quiénes somos, y qué juego hemos de jugar. Hagámoslo como si lo nuestro fuese duradero y especial. Cómo si este amor fuera real, y no una mentira literaria más, y otro crimen del cuál me van a culpar. Bésame, ésta será la última vez. Te amaré como nunca lo han hecho, pero después, me iré. Y solo así sabrás que venciste, en este partido de ajedrez.
19 de julio de 2021
El Edén de los mentirosos.
Perdidos entre las miradas, que no saben disimular el anhelo, el deseo. La vasta cantidad de imágenes que se cruzaron en nuestras mentes de solo pensar en la infinidad de cosas que podríamos hacernos el uno al otro. En esa duda, infame, preguntándome cómo se sentiría tu piel sobre la mía, o tu voz en mi oído. ¿A qué sabe aquella boca rosada en la que se dibuja tu sonrisa, cada vez que te miro, o digo alguna ocurrencia mía? Maldigo por el resto de la noche al destino, por cruzarnos en inoportuno momento, estando yo con ella, y tú con él. ¿Por qué hoy? ¿Por qué ahora? Y me pregunto si es una prueba, a ver si es que puedo resistirme a cada uno de tus encantos, y que no tengo miedo de fallar. Porque dudo que haya otra razón para nuestro encuentro en medio de este baile de máscaras, en este bar lleno de tentaciones, drogas y alcohol. ¿A dónde quedaron mi cordura, mi empatía y mi lealtad? ¿Por qué no puedo hacer más que dejarme llevar? Al fin y al cabo, no puedo culpar al alcohol, si te imaginé en mi cama apenas verte, sin conocerte y sin saber siquiera tu nombre. Y sin que el significado del compromiso me importe, es que finalmente deguste la manzana prohibida. Si al fin y al cabo ella no estaba, y él se fue de golpe. Te acercaste disimulada y descaradamente, dando a entender todo con un gentil roce. En ese entonces me pregunté, ¿por qué privarme de esa noche? Si tenía tantas ganas de vivirla como de escucharte decir mi nombre. Pedir clemencia, que ya no puedes soportar tanto goce, y ver cómo te derrites, cómo te deshaces entre gemidos y temblores debajo de mí. Pidiendo que termine con tu agonía y con la mía, que te tome una y otra vez hasta que se haga de día, y finalmente caer rendidos. Y es entonces que veo salir el sol, con tus piernas enredadas en las mías, y sintiendo tu calor. Poco a poco vuelvo a mí mismo, cegado por la resaca y los rayos de sol, llegando con ellos la culpa y la desesperación. El error que cometimos, y el dulce recuerdo de lo que hicimos ayer, que no puede disipar siquiera un poco el más amargo y fuerte de los cafés. Y entonces me doy cuenta que quisiera sentirme culpable y recuperar mi empatía, pero el arrepentimiento no llega y ya estoy deseando que llegue la próxima vez. Al fin y al cabo, el pecado ya se cometió, y es sabido que ambos nos iremos directo al infierno. Así que, ¿por qué no disfrutar? Si en este Edén de mentiras, solo hemos quedado tú, y yo. Y aún no he podido saciar mi sed, ni la tuya.
17 de febrero de 2021
Voices in my head - Lyriel (traducción).
Voces en mi mente, me persiguen, para hacerme quebrar
Oh no puedo resistime ni a una, tentándome a decir, a ver
A dar, y yo obedezco
Cuando cambio de opinión
Están atadas a mí,
Empujándome hacia el agua
Fría, oscura y hermosa
No estoy sola
Están conmigo cuando las necesito,
En mi
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
Al principio, creí que desperdiciaría mi vida
Escuchando las voces en mi cabeza, no me resisto
Pero con cada día yo sé que hay
Algo más en cada vida arruinada
Así que, obedezco
Cuando cambio de opinión
Están atadas a mí,
Empujándome hacia el agua
Fría, oscura y hermosa
No estoy sola
Están conmigo cuando las necesito,
En mi
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
9 de febrero de 2021
Poeta.
Poeta, por favor dame un vistazo a tu cabeza. Quiero ver esas ideas tuyas, y ser parte de todas las historias que me cuentas. Tus recuerdos de la niñez, tus deseos más oscuros, y cada uno de esos sueños de noche que no le cuentas a nadie. Y hasta de los pecados imperdonables que cometiste. Quiero ver tu mirada, tu sonrisa, y quiero tener tu amor sin ir de prisa. Incluso cuando sé que esta locura me mata y me amotina, solo de saber que no te tengo conmigo, y la paciencia no es una de mis grandes virtudes. Y sé que no eres más que fantasía, un misterio y mi agonía. Porque miro hacia el cielo, perdida en mis pensamientos sobre lo que quiero que sea, y no será. Desde aquí el mismo infierno parece un mejor lugar que esta maldita soledad. Porque cualquier cosa es mejor que otro día sin ti en este mundo cruel. Aceptaría tortura eterna si con eso te olvidara, pero ni cien años en el purgatorio lograrían que perdiera la memoria de tus besos, tu piel, de tus caricias. Porque te llevo tan dentro, que me matas desde adentro. Pero tu amor, me regresa el alma al cuerpo. Solo de escuchar tu voz, el dolor es reemplazado con anhelo, y hasta desesperación. Desafiaría al mismo cielo, y hasta pactaría con el mismo diablo para tenerte en mis brazos una noche más. Y si esa fuera la última, junto a tí, moriría en paz.
8 de febrero de 2021
Dolor y tentación.
Duele. No de vez en cuando, no algunas veces. Siempre duele. Duele pensar. No es necesario entrar en detalles, pero si quieres lo puedo hacer. Sucede que a veces me pregunto si piensas en mí. Aunque claro, todos nos hacemos la misma pregunta. Si le robamos el sueño a alguien. Y no a cualquiera, si no aquella persona que nos lo quita a nosotros. Esa es la pregunta, la incógnita. La razón por la que yo ya no puedo dormir. No te conozco, ni sé quién eres. De lo único que soy consciente es de la falta que me haces en este plano. Del amor que te profeso, y no sé si me correspondes. O si este sentimiento no es más que otra de esas mentiras literarias que ya me acostumbré a contar. De esas blasfemias filosóficas que tanto me gusta redactar. De los poemas y canciones sin rimas que te intento dedicar. De esas cartas sin destinatario que me gusta enviar, solo para que piensen que como tonto enamorado olvidé completar, cuando nunca supe a quienes se las tenía que enviar. Al fin y al cabo, parece que no eres más que un ideal, un fantasma de un futuro pasado que no se cansa de dar vueltas sobre lo que nunca pasó, ni nunca será. De la serie de eventos desafortunados que desencadenaría un encuentro apasionado entre ambos. Todas las cosas que estaríamos apostando, más todas las cosas que vamos a perder, me hacen pensar que sería mejor que te quedes donde estás. ¿Para qué nos vamos a complicar con ese encuentro trascendental? Si al fin y al cabo no hay diferencia si yo te odio o te amo, si tu me amas o me odias. Porque Shakespeare una vez dijo que “[...] Estos transportes violentos tienen un fin igualmente violento y mueren en pleno triunfo, como el fuego y la pólvora, que, al besarse, se consumen [...]”, y cada vez que pienso en caer en esa locura, intento recordar esto, el sabio consejo de un libro con un trágico final. Es mucha la tentación, tengo que admitir, pero seré más fuerte y me sobrepondré al dolor que causa esta incertidumbre, pues es mejor morir en soledad, que vivir con el corazón hecho trizas, sintiéndote solo en la ausencia del amor que te juraron en un principio. Así, una vez más, me elijo a mí mismo antes que a tí, porque al fin y al cabo solo eres eso, un sueño borroso, y nada más. Y tarde o temprano, uno se acostumbra al dolor lo suficiente, como para seguir sin mirar atrás.
3 de enero de 2021
The Call - Regina Spektor (traducción).
Que se convirtió en esperanza
En un silencioso pensamiento
En una silenciosa palabra
Que se hizo más y más fuerte
Hasta que fue un grito de batalla
Volveré
Cuando me llames
No hay que decir adiós
Solo porque todo cambia
No significa que nunca
Fué así en realidad
Solo puedes intentar saber
Quienes son tus amigos
Cuando marchas a la guerra
Elije una estrella del oscuro horizonte
Y sigue su luz
Volverás
Cuando termine
No hay que decir adiós
Volverás
Cuando termine
No hay que decir adiós
Ahora estamos de nuevo al comienzo
Solo es una sensación, y nadie sabe todavía
Pero solo porque no la pueden sentir
No significa que tienes que olvidar
Deja que tus recuerdos crezcan más y más fuertes
Hasta que estén frente a tus ojos
Volverás
Cuando te llamen
No hay que decir adiós
Volverás
Cuando te llamen
No hay que decir adiós
9 de diciembre de 2020
La más bella del reino.
Entre el caos y las flamas, en la oscuridad de la noche, y mientras el viento se lleva los gritos de lo que una vez pudo ser y nunca será, es que te escribo estas líneas. Como si el león pudiera olvidar el sabor de la carne y la adrenalina de la caza, he intentado convencerme de que vivimos en un cuento de hadas. Que eras la respuesta que buscaba, a la pregunta que, en realidad, nunca me había hecho. Busqué disfrazarte de caballero de armadura brillante, cuando yo no era princesa para que alguien me salve, sino más bien la Reina Mala, Maléfica, o cualquier villana magnífica sacada de una historia inventada. Y estuve cerca, tan cerca de ofrecerte la fruta envenenada, con mentiras, veneno y engaños, jugando a ser Blancanieves, la más hermosa del reino, cuando no era más que una bruja desquiciada. Pero no hay espejo mágico para poderme contrariar, solo mi reflejo, mi hermoso reflejo, y la mentira que te estaba por mostrar. Al fin y al cabo, soy una persona real. Tal vez no sea tan malvada, pero alguna vez lo fui, y estuve a punto de hacer contigo lo que ya había hecho más de una vez. Sabiendo incluso que ni un beso de amor verdadero te podría despertar de la maldición del sueño eterno, porque claro, querido mío, no amas a nadie más que a ti mismo. Así que, ¿por qué? ¿Por qué prolongar este juego doloroso hasta que uno de los dos muriera de pena, y no de amor? Si al fin y al cabo, ninguno de los dos es ningún héroe, ni tenemos intención de serlo. Solo somos dos almas errantes en busca del calor abrasador de un momento, de un par de noches sin tanto revuelo ni tanto cuento. Dos idiotas mintiéndose, queriéndose sin que realmente nos importe el mañana, sabiendo que nos daría igual si este corto capítulo llegara a su fin en menos de una semana. Tal vez quise soñar de más, sí. Poder ser Blancanieves al menos una vez, y que un beso de amor del Príncipe Encantador me salvara de morir a manos de la melancolía y la soledad. Pero no, este no es mi cuento. Y si lo es, ya me es claro cuál es mi papel. Esta Blancanieves murió, envenenada por su propio y traicionero corazón, y por una manzana que no le quitó la vida, sino que le quitó el amor. Porque los villanos no vivimos felices para siempre, pero nadie dijo que no podemos divertirnos hasta que el final nos llegue. Así que hoy postrense, inclinense, arrodíllense, y clamen a todo pulmón… ¡Larga vida a la Reina Mala!
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