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13 de diciembre de 2019

La presa y el cazador. El detective y el ladrón.




A mi merced, resignado y dispuesto a morir, cual gacela en las fauces del león. Con los dientes de la bestia en la garganta, sin nada más que hacer, sin más energías para pelear. Así es la naturaleza, cruel pero al mismo tiempo certera. Para que uno viva, debe dejar que el otro muera. El cazador devora a su presa, y al morir el primero vuelve a la tierra, solo para dar sustento a las plantas que serán alimento de otra gacela, continuando el ciclo eternamente. Pero esto no es tan sencillo. Este capricho, este romance sin sentido. Este amorío sin contrato ni plazos fijos es más complejo que aquel ciclo. Aunque un círculo vicioso no sea algo tan distinto. Porque como depredador que soy quiero probar tu carne. Saber a qué sabe tu boca y escucharte gemir suplicante, y guardar un poco para más adelante. Pero aún no quiero matarte, ni destruirte ni fragmentarte. Solo deseo que me des una parte. Que me dejes calmar mi hambre en un par de encuentros casuales. Quiero tu amor, pero no quiero hacerme responsable. No quiero herirte, pero ya es tarde para no tomarte. El deseo me ciega y me carcome. Pronto no podré frenarme, ni podré soltarte. Aunque me digas que no, se que vas a ilusionarte, aunque sean solo un par de noches aparte. Un par de capítulos en una novela interminable. Poco más que un recuerdo de algo que debería olvidarse. Yo quisiera, si. Que traspases los muros helados de indiferencia, escepticismo y razón. Que flanquees las defensas y el orgullo hasta llegar al corazón. Que, cual hábil y sagaz detective descubras dónde quedó mi amor, pues hace tiempo dejé de creer que sea posible que se presente la ocasión. Que alguien devele el misterio, y encuentre el tesoro de desconocida ubicación. No culparé de mí situación a los amores anteriores, vistiéndolos de villanos y malhechores, si la mente criminal maestra de todos los males es nada menos que su servidor, quien confiesa ser el culpable. El que huye de la escena sin dejar evidencia. El que cubre sus huellas y solo sabe dejar muerte y desamor en el camino, sin culpa y sin compasión. Y sí, tal vez esta vez haga una excepción. Juguemos al gato y al ratón. Intenta atraparme si no tienes miedo de ser solo una distracción. Tu puedes ser el policía, yo seré el ladrón.

5 de agosto de 2018

Entre el prólogo y un primer estribillo.

Los fuertes y secos vientos del Pacífico Sur arrasan con todo. La tierra, la nieve, los altos árboles, los bajos arbustos, las rocas, y por sobre todo las palabras. Lo único que nos quedan, son aquellas letras improvisadas y torcidas, escritas a puño en esa hoja de cuaderno arrancada, el recuerdo de una melodía inolvidable, y un capítulo que termina, dejando paso al siguiente. Esa música especial, esa canción que escuchaste en aquel momento clave en el cual, como diría mi admirado Jon Bon Jovi, recibiste aquel certero y doloroso disparo al corazón, del cual solo es culpable ese alguien que se atrevió a darle al amor su mala, pero bien merecida reputación. O como ese día en el que estuviste al borde del colapso, en medio de un ataque de furia y pensando en que ni siquiera las duras paredes de concreto podrían resistir a la fuerza del enfado encerrado en tus puños. Las lágrimas agolpándose en tus ojos humedecidos de cólera e impotencia, y como Chester Bennington, estuviste un paso más cerca del borde, y a punto de quebrarte. Cada canción cuenta una historia, y de cada historia puede nacer una nueva canción. Solo se necesitan unos acordes y un instrumento; algunas palabras y un teclado u hoja y tinta; ideas, un té o café, y ganas de quedarse despierto por las noches. Solo, con tu mejor amigo o hasta alrededor de ese fogón con las personas que acabas de conocer en la montaña o la playa. Aquí, allá y ajullá. Donde sea que vayas, donde sea que te quedes. Dondequiera que estés, ese recuerdo, esa historia y esa melodía, te seguirán sin importar la distancia. Aquí, en este pequeño espacio entre el infinito, la nada misma y la imaginación, les dejo las mías, y junto con ellas, parte de mí. Canciones con historias, historias hechas canción, traducciones personales, rimas al azar, y tal vez algo más, son solo algunas de las cosas que aquí podrán encontrar. ¡Disfruten el viaje!

Canciones: