¿A dónde van todas las promesas que dejamos sin cumplir? ¿Dónde quedan guardados los sentimientos que quisimos reprimir? ¿En qué instante es que se esfumó todo aquello que una vez planeamos hacer? La vida que imaginamos, los castillos que construimos en el aire, no eran más que el humo de una chimenea en invierno, algo temporal. Con fecha de caducidad, fácil de descartar. El cielo se nubló, la tormenta se desató. ¿Por qué, salidas de tu boca, las mentiras suenan mejor? Y su melodía me envuelve poco a poco, conforme tus dedos tocan las cuerdas, y tus manos recorren el diapasón de este instrumento de perdición. Mío, pecado capital. ¿Por qué nos tuvimos que encontrar? Dulce es el néctar de tu tentación, y amargo el sabor de mi derrota ante tí, porque ya no puedo resistir. He sido vencido en mi propio juego, que cruel el destino al poner en mi camino está trama tan enredada. Ahora necesito tenerte otra vez, y el anhelo no me deja conciliar el sueño. Deseo saborear cada instante, sentir cada roce de tu piel sobre la mía. Respirar aquel veneno que es tu aroma, tu perfume embriagador, que de a poco, me asesina. Ver la curva de tu sonrisa y tu mirada penetrante, amenazando con ver más allá de todo lo que quiero ocultar. Quiero amarte esta noche, para no tener que amarte nunca más. Quiero que nos perdamos en este encuentro, para no volver a olvidar quiénes somos, y qué juego hemos de jugar. Hagámoslo como si lo nuestro fuese duradero y especial. Cómo si este amor fuera real, y no una mentira literaria más, y otro crimen del cuál me van a culpar. Bésame, ésta será la última vez. Te amaré como nunca lo han hecho, pero después, me iré. Y solo así sabrás que venciste, en este partido de ajedrez.
31 de julio de 2021
19 de julio de 2021
El Edén de los mentirosos.
Perdidos entre las miradas, que no saben disimular el anhelo, el deseo. La vasta cantidad de imágenes que se cruzaron en nuestras mentes de solo pensar en la infinidad de cosas que podríamos hacernos el uno al otro. En esa duda, infame, preguntándome cómo se sentiría tu piel sobre la mía, o tu voz en mi oído. ¿A qué sabe aquella boca rosada en la que se dibuja tu sonrisa, cada vez que te miro, o digo alguna ocurrencia mía? Maldigo por el resto de la noche al destino, por cruzarnos en inoportuno momento, estando yo con ella, y tú con él. ¿Por qué hoy? ¿Por qué ahora? Y me pregunto si es una prueba, a ver si es que puedo resistirme a cada uno de tus encantos, y que no tengo miedo de fallar. Porque dudo que haya otra razón para nuestro encuentro en medio de este baile de máscaras, en este bar lleno de tentaciones, drogas y alcohol. ¿A dónde quedaron mi cordura, mi empatía y mi lealtad? ¿Por qué no puedo hacer más que dejarme llevar? Al fin y al cabo, no puedo culpar al alcohol, si te imaginé en mi cama apenas verte, sin conocerte y sin saber siquiera tu nombre. Y sin que el significado del compromiso me importe, es que finalmente deguste la manzana prohibida. Si al fin y al cabo ella no estaba, y él se fue de golpe. Te acercaste disimulada y descaradamente, dando a entender todo con un gentil roce. En ese entonces me pregunté, ¿por qué privarme de esa noche? Si tenía tantas ganas de vivirla como de escucharte decir mi nombre. Pedir clemencia, que ya no puedes soportar tanto goce, y ver cómo te derrites, cómo te deshaces entre gemidos y temblores debajo de mí. Pidiendo que termine con tu agonía y con la mía, que te tome una y otra vez hasta que se haga de día, y finalmente caer rendidos. Y es entonces que veo salir el sol, con tus piernas enredadas en las mías, y sintiendo tu calor. Poco a poco vuelvo a mí mismo, cegado por la resaca y los rayos de sol, llegando con ellos la culpa y la desesperación. El error que cometimos, y el dulce recuerdo de lo que hicimos ayer, que no puede disipar siquiera un poco el más amargo y fuerte de los cafés. Y entonces me doy cuenta que quisiera sentirme culpable y recuperar mi empatía, pero el arrepentimiento no llega y ya estoy deseando que llegue la próxima vez. Al fin y al cabo, el pecado ya se cometió, y es sabido que ambos nos iremos directo al infierno. Así que, ¿por qué no disfrutar? Si en este Edén de mentiras, solo hemos quedado tú, y yo. Y aún no he podido saciar mi sed, ni la tuya.
17 de febrero de 2021
Voices in my head - Lyriel (traducción).
Voces en mi mente, me persiguen, para hacerme quebrar
Oh no puedo resistime ni a una, tentándome a decir, a ver
A dar, y yo obedezco
Cuando cambio de opinión
Están atadas a mí,
Empujándome hacia el agua
Fría, oscura y hermosa
No estoy sola
Están conmigo cuando las necesito,
En mi
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
Al principio, creí que desperdiciaría mi vida
Escuchando las voces en mi cabeza, no me resisto
Pero con cada día yo sé que hay
Algo más en cada vida arruinada
Así que, obedezco
Cuando cambio de opinión
Están atadas a mí,
Empujándome hacia el agua
Fría, oscura y hermosa
No estoy sola
Están conmigo cuando las necesito,
En mi
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
Tranquilo es el mar de la tentación y hermoso
Su oscuro y frío abrazo
En paz, respiro la necesidad de estar con él
Y probar su gracia
9 de febrero de 2021
Poeta.
Poeta, por favor dame un vistazo a tu cabeza. Quiero ver esas ideas tuyas, y ser parte de todas las historias que me cuentas. Tus recuerdos de la niñez, tus deseos más oscuros, y cada uno de esos sueños de noche que no le cuentas a nadie. Y hasta de los pecados imperdonables que cometiste. Quiero ver tu mirada, tu sonrisa, y quiero tener tu amor sin ir de prisa. Incluso cuando sé que esta locura me mata y me amotina, solo de saber que no te tengo conmigo, y la paciencia no es una de mis grandes virtudes. Y sé que no eres más que fantasía, un misterio y mi agonía. Porque miro hacia el cielo, perdida en mis pensamientos sobre lo que quiero que sea, y no será. Desde aquí el mismo infierno parece un mejor lugar que esta maldita soledad. Porque cualquier cosa es mejor que otro día sin ti en este mundo cruel. Aceptaría tortura eterna si con eso te olvidara, pero ni cien años en el purgatorio lograrían que perdiera la memoria de tus besos, tu piel, de tus caricias. Porque te llevo tan dentro, que me matas desde adentro. Pero tu amor, me regresa el alma al cuerpo. Solo de escuchar tu voz, el dolor es reemplazado con anhelo, y hasta desesperación. Desafiaría al mismo cielo, y hasta pactaría con el mismo diablo para tenerte en mis brazos una noche más. Y si esa fuera la última, junto a tí, moriría en paz.
8 de febrero de 2021
Dolor y tentación.
Duele. No de vez en cuando, no algunas veces. Siempre duele. Duele pensar. No es necesario entrar en detalles, pero si quieres lo puedo hacer. Sucede que a veces me pregunto si piensas en mí. Aunque claro, todos nos hacemos la misma pregunta. Si le robamos el sueño a alguien. Y no a cualquiera, si no aquella persona que nos lo quita a nosotros. Esa es la pregunta, la incógnita. La razón por la que yo ya no puedo dormir. No te conozco, ni sé quién eres. De lo único que soy consciente es de la falta que me haces en este plano. Del amor que te profeso, y no sé si me correspondes. O si este sentimiento no es más que otra de esas mentiras literarias que ya me acostumbré a contar. De esas blasfemias filosóficas que tanto me gusta redactar. De los poemas y canciones sin rimas que te intento dedicar. De esas cartas sin destinatario que me gusta enviar, solo para que piensen que como tonto enamorado olvidé completar, cuando nunca supe a quienes se las tenía que enviar. Al fin y al cabo, parece que no eres más que un ideal, un fantasma de un futuro pasado que no se cansa de dar vueltas sobre lo que nunca pasó, ni nunca será. De la serie de eventos desafortunados que desencadenaría un encuentro apasionado entre ambos. Todas las cosas que estaríamos apostando, más todas las cosas que vamos a perder, me hacen pensar que sería mejor que te quedes donde estás. ¿Para qué nos vamos a complicar con ese encuentro trascendental? Si al fin y al cabo no hay diferencia si yo te odio o te amo, si tu me amas o me odias. Porque Shakespeare una vez dijo que “[...] Estos transportes violentos tienen un fin igualmente violento y mueren en pleno triunfo, como el fuego y la pólvora, que, al besarse, se consumen [...]”, y cada vez que pienso en caer en esa locura, intento recordar esto, el sabio consejo de un libro con un trágico final. Es mucha la tentación, tengo que admitir, pero seré más fuerte y me sobrepondré al dolor que causa esta incertidumbre, pues es mejor morir en soledad, que vivir con el corazón hecho trizas, sintiéndote solo en la ausencia del amor que te juraron en un principio. Así, una vez más, me elijo a mí mismo antes que a tí, porque al fin y al cabo solo eres eso, un sueño borroso, y nada más. Y tarde o temprano, uno se acostumbra al dolor lo suficiente, como para seguir sin mirar atrás.
3 de enero de 2021
The Call - Regina Spektor (traducción).
Que se convirtió en esperanza
En un silencioso pensamiento
En una silenciosa palabra
Que se hizo más y más fuerte
Hasta que fue un grito de batalla
Volveré
Cuando me llames
No hay que decir adiós
Solo porque todo cambia
No significa que nunca
Fué así en realidad
Solo puedes intentar saber
Quienes son tus amigos
Cuando marchas a la guerra
Elije una estrella del oscuro horizonte
Y sigue su luz
Volverás
Cuando termine
No hay que decir adiós
Volverás
Cuando termine
No hay que decir adiós
Ahora estamos de nuevo al comienzo
Solo es una sensación, y nadie sabe todavía
Pero solo porque no la pueden sentir
No significa que tienes que olvidar
Deja que tus recuerdos crezcan más y más fuertes
Hasta que estén frente a tus ojos
Volverás
Cuando te llamen
No hay que decir adiós
Volverás
Cuando te llamen
No hay que decir adiós
9 de diciembre de 2020
La más bella del reino.
Entre el caos y las flamas, en la oscuridad de la noche, y mientras el viento se lleva los gritos de lo que una vez pudo ser y nunca será, es que te escribo estas líneas. Como si el león pudiera olvidar el sabor de la carne y la adrenalina de la caza, he intentado convencerme de que vivimos en un cuento de hadas. Que eras la respuesta que buscaba, a la pregunta que, en realidad, nunca me había hecho. Busqué disfrazarte de caballero de armadura brillante, cuando yo no era princesa para que alguien me salve, sino más bien la Reina Mala, Maléfica, o cualquier villana magnífica sacada de una historia inventada. Y estuve cerca, tan cerca de ofrecerte la fruta envenenada, con mentiras, veneno y engaños, jugando a ser Blancanieves, la más hermosa del reino, cuando no era más que una bruja desquiciada. Pero no hay espejo mágico para poderme contrariar, solo mi reflejo, mi hermoso reflejo, y la mentira que te estaba por mostrar. Al fin y al cabo, soy una persona real. Tal vez no sea tan malvada, pero alguna vez lo fui, y estuve a punto de hacer contigo lo que ya había hecho más de una vez. Sabiendo incluso que ni un beso de amor verdadero te podría despertar de la maldición del sueño eterno, porque claro, querido mío, no amas a nadie más que a ti mismo. Así que, ¿por qué? ¿Por qué prolongar este juego doloroso hasta que uno de los dos muriera de pena, y no de amor? Si al fin y al cabo, ninguno de los dos es ningún héroe, ni tenemos intención de serlo. Solo somos dos almas errantes en busca del calor abrasador de un momento, de un par de noches sin tanto revuelo ni tanto cuento. Dos idiotas mintiéndose, queriéndose sin que realmente nos importe el mañana, sabiendo que nos daría igual si este corto capítulo llegara a su fin en menos de una semana. Tal vez quise soñar de más, sí. Poder ser Blancanieves al menos una vez, y que un beso de amor del Príncipe Encantador me salvara de morir a manos de la melancolía y la soledad. Pero no, este no es mi cuento. Y si lo es, ya me es claro cuál es mi papel. Esta Blancanieves murió, envenenada por su propio y traicionero corazón, y por una manzana que no le quitó la vida, sino que le quitó el amor. Porque los villanos no vivimos felices para siempre, pero nadie dijo que no podemos divertirnos hasta que el final nos llegue. Así que hoy postrense, inclinense, arrodíllense, y clamen a todo pulmón… ¡Larga vida a la Reina Mala!
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